En el planeta existen muchas iglesias, muchas religiones, pero nadie habla de la manera correcta de nacer para contar con la bendición del Creador.

El Señor en su Palabra ha dejado establecidos algunos mandatos que no siempre son coincidentes con los estilos modernos con que muchas personas llevan sus vidas, alejados de la Santidad.

Las maldiciones son heredables a las siguientes generaciones, por lo que pensar que solo somos responsables de nuestros actos es algo bíblicamente erróneo.

Lo cierto es que somos también responsables de lo que nuestros padres e incluso nuestros abuelos han hecho.

Respecto al nacimiento, poco se habla, porque muchas congregaciones perderían fieles, pero mi misión es revelar la verdad, porque para eso me ha llamado el Padre.

Lo primero y básico, es nacer en una familia cristianamente constituida, es decir, con padres (MADRE y PADRE) casados y bautizados.

Nacer fuera del matrimonio es nacer sin la unción del Espíritu Santo, lo que nos acarrea desgracias y maldiciones por toda nuestra vida.

Legalizar “familias” no tradicionales perjudicial para los niños.

En segundo lugar, la manera en que la costilla da a luz debe ser acorde a las Sagradas Escrituras, es decir, con dolor y por parto natural.

En el libro de génesis, la Palabra dice: “A la mujer dijo: En gran manera multiplicaré tu dolor en el parto, con dolor darás a luz los hijos” Génesis 3:16.

Tener hijos sin dolor es un pecado, porque contradice la Biblia.

Como Satanás es astuto, ha hecho que sus sirvientes (médicos y científicos) creen estrategias para hacer trampa y ahorrarle los dolores del parto a las costillas pecadoras, como por ejemplo, la famosa y satánica “epidural”, una inyección de anestesia.

No conforme con esto, el Diablo inventó una manera “alternativa” y completamente antinatural para dar a luz, llamada “Cesárea”.

La Cesárea consiste en abrir la panza de las costillas para sacar a los hijos, como si este fuera un tumor.

Dios sufre y llora cada vez que un niño nace por estos medios antinaturales y desprecia a las costillas que deciden contradecir sus mandatos.

Nacer por cesárea o bajo los efectos de la epidural es un pecado aberrante.

Costilla, tu hijo no es un tumor.

Tu hijo es un ser viviente que fue formado en tu vientre por el poder creador de dios. No seas testaruda ni desafíes la voluntad del Padre.

Si tú eres un hijo nacido por cesárea, pide perdón cada mañana. Arrepiéntete de tu origen antinatural, para evitar que el Señor desate su ira y maldición sobre ti.

SSS Andrés de la Barra.

Profeta, Pastor, Homosanador

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